Acciones que mejoran el Lobulo Frontal al ser Victima de un Narcisista

Como victima de un narcisista, estoy consciente de lo dificil que es aceptar la realidad a traves de los años me di cuenta que como y todas las mujeres que atraviesan por situaciones iguales, vivimos bajo la expectativa de que las cosas van a mejorar, que todo sera como al comienzo. Por naturaleza sentimos que alguien que ha compartido tantos años o momentos de nustras vidas, sea capaz de hacernos daño. Pero la delgada  linea entre el bien y el mal solo esta en el corazon del hombre y aunque sea dificil de aceptar existe la gente mala, gente que disfruta del dolor ajeno, existe el egoismo, esta en cada uno de nosotros, es una batalla interna de todos los dias, pero a quienes elegimos estar del lado de los buenos. pero la maldad existe. o fumos creados para ser malos, por eso nos cuesta tanto entenderla o reconocer.

Nuestra maquinaria humana interna se resiste y se confunde frente a lo que no entendemos, a lo que no es parte de nosotros. Aqui te explico de la manera mas sencilla en que se puede cual es el proceso y que es lo que recomiendan los especialistas para ayudarnos a nosotras mismas.

El trauma prolongado por abuso narcisista altera nuestro sistema nervioso y las funciones ejecutivas, disminuyendo la actividad en el lóbulo frontal. Las acciones se enfocan en salir de la supervivencia, disminuir los niveles de cortisol y reconectar redes neuronales a través de la neuroplasticidad. 

El cortisol es una hormona esteroide fundamental producida por las glándulas suprarrenales (ubicadas encima de los riñones). Conocida popularmente como la hormona del estrés, su función principal es preparar al cuerpo para responder ante situaciones de peligro o alerta. Más allá del estrés, el cortisol es vital para la supervivencia y cumple múltiples funciones diarias

Recomendaciones:

1. Desactivar el sistema de alarma (Estabilización)
Contacto cero o distancia radical: Es el paso más crítico. Al alejarte del narcisista, los niveles de estrés y cortisol comienzan a estabilizarse, permitiendo que tu lóbulo frontal salga del modo de supervivencia. 
Regulación somática: Usa el nervio vago para calmar el sistema límbico con prácticas como la respiración profunda (inhalar en 4 segundos, exhalar en 6) y baños de agua fría en las muñecas. 

2. Entrenamiento cognitivo y neuroplasticidad
El cerebro humano tiene la capacidad de sanar y reorganizarse mediante la práctica repetitiva de habilidades. 

* Desafíos mentales: Realiza ejercicios de lógica como rompecabezas, sudokus o crucigramas que obligan a tu mente a planificar y razonar.
* Aprender cosas nuevas: Tocar un instrumento o aprender un idioma fortalece la corteza prefrontal y fomenta nuevas conexiones cerebrales.
* Cocinar: Es una actividad altamente estimulante que involucra los cinco sentidos, la memoria y la secuenciación de pasos. 

3. Procesamiento emocional y psicoterapia
Terapia especializada: Busca apoyo psicológico enfocado en el trauma relacional. Terapias como la EMDR, la experiencia somática o el enfoque cognitivo-conductual ayudan a desprogramar la mente y sanar heridas del subconsciente. 

Atención plena: Practicar la observación sin reaccionar reentrena a tu lóbulo frontal para tomar el control de tus impulsos y regular tus emociones. 

4. Nutrición para el cerebro
Alimentación favorable: Apoya la salud de tu cerebro consumiendo grasas saludables (Omega-3 presente en pescados grasos), nueces, arándanos y vegetales de hoja verde. 

Muchas víctimas describen lagunas mentales, dificultad para recordar conversaciones,fechas, decisiones propias o incluso etapas completas de su vida.

- Y casi siempre reciben el mismo mensaje: “te lo inventas”, “no fue así”, “tienes mala memoria”.Ese mensaje es parte del daño.
- El cerebro bajo abuso no funciona igual.
- El abuso emocional sostenido activa un estado de estrés crónico.
- El cuerpo segrega cortisol de forma constante y prolongada, lo que afecta directamente al hipocampo, una estructura cerebral clave para la memoria, el aprendizaje y la orientación temporal.
- Cuando el entorno es impredecible, hostil o contradictorio, el cerebro prioriza sobrevivir, no registrar recuerdos con claridad. No es un fallo: es una adaptación biológica.
-Disociación y niebla mental.
- En contextos de manipulación constante, el cerebro puede recurrir a la disociación como mecanismo de defensa.
- La persona “desconecta” para no sentir el dolor de la traición repetida.
- Esto explica la niebla mental, la confusión, la sensación de estar ausente o de no poder acceder a recuerdos que antes estaban disponibles. No es olvido voluntario: es protección automática.
- Gaslighting: sabotaje de la memoria.
- La persona narcisista no solo daña emocionalmente, también interfiere activamente en la memoria de la víctima.
- El gaslighting (negar hechos, reescribir la historia, contradecir experiencias vividas) rompe el vínculo entre percepción y recuerdo.
- La víctima empieza a dudar de lo que vio, oyó y sintió.
- Con el tiempo, deja de confiar incluso en su propia mente.
- La vergüenza como silencio.
- Cuando una persona empieza a olvidar, suele sentir vergüenza.
- Cree que “algo falla en ella”.
- Esa vergüenza impide pedir ayuda y refuerza el aislamiento.

-Pero la realidad es otra: la memoria no se pierde porque seas débil, se fragmenta porque estuviste demasiado tiempo en un entorno psicológicamente peligroso.
- Mensaje claro y necesario.
- La pérdida de memoria tras abuso emocional no es locura, ni dramatismo, ni exageración.
- Es una señal de trauma.
- El cuerpo y la mente hicieron lo que pudieron para sobrevivir a una traición que nunca se reparó.

Nombrar lo que te sucede es recuperar tu dignidad.

 Comprenderlo es empezar a sanar. Y sanar no es recordar todo de golpe, sino volver a confiar, poco a poco, en tu percepción, en tu historia y en ti.

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