La Devaluación Masiva

Para un narcisista, las personas no son seres humanos con necesidades; son extensiones de su propio ego.

Viví esto de la manera más cruel durante mi búsqueda por ser madre nuevamente. Tras sufrir varias pérdidas dolorosas, mi cuerpo y mi mente estaban agotados. Sin embargo, para mi esposo no había espacio para mi duelo ni para mi recuperación física. Su presión era asfixiante y obsesiva: él tenía que ser padre, sin importar que exponer mi cuerpo a múltiples embarazos fallidos pusiera en riesgo mi propia vida. 

Su deseo de paternidad no nacía del amor, sino de la necesidad de cumplir con un estatus, con un trofeo más para su colección de hombre perfecto, en aquel momento su hermano mayor con quien tenia rivalidad su esposa se habia embarazdo y ya tendran el primer nieto en su familia y el no resistia la idea del porque su hermano ya era padre y el no. 

Cuando finalmente logré un embarazo de alto riesgo, la obsesión se transformó en una escalofriante indiferencia. Recuerdos nítidos me acompañan: los calambres horribles, el pánico al ver el sangrado, ya las tres perdidas anteriores que tuve y al mirarlo a él, encontrar una pared de desinterés. No se preocupaba.

En el momento en que más desprotegida me sentía, entendí que para él yo era solo un envase.

El verdadero shock llegó tras el nacimiento. La obsesión no desapareció, se transfirió a nuestra hija.

Durante sus primeros nueve meses de vida, él ejerció una posesión absoluta sobre la bebé. Me excluyó de mi propio rol de madre. Yo no tenía permitido cuidarla, vestirla o arrullarla; mi único valor para él era el puramente biológico: amamantarla. Al restringirme a ser solo proveedora de alimento, buscaba dos cosas: mantener el control total sobre el nuevo "objeto" de su atención y despojarme de mi identidad como mamá.

Si estás leyendo esto y has sentido que tu pareja te deshumaniza en tus momentos de mayor vulnerabilidad médica o emocional, abre los ojos: un protector cuida tu vida; un narcisista solo cuida su agenda.

Tu Turno para Sanar (Herramienta de Autoayuda)

El control a través de la exclusión busca hacerte sentir invisible e incapaz. Para recuperar tu centro, analiza las siguientes señales de instrumentalización en tu relación:

La falta de empatía física: ¿Tu pareja minimiza tus dolores, enfermedades o cansancio extremo, exigiendo que cumplas con sus expectativas por encima de tu salud?

La triangulación con los hijos: ¿Utiliza o utilizó a los hijos para hacerte sentir desplazada, criticar tu instinto materno o competir por el afecto de los niños?


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